Siguiendo este bonito aventura en Madrid, toca continuar, llegamos a la sala donde iba a tener lugar SignMusicFestival, esa sala totalmente abarrotada de gente, pudimos ver de inicio una gran batukada con mucho ritmo vibrante con el grupo Zacatum, como las diferentes actuaciones de los participantes con Lengua de Signos como protagonista, para hacerla accesible a las personas sordas que también estuvieron presentes en la Sala Galileo Galilei. A mi personalmente al ser una sala de música, estaba todo superoscuro salvo algún halo de luz y tener sordoceguera me dificultaba moverme por allí, me costaba muchísimo ver, pude contar con ayuda de las que participaron en el viaje.

Fue una grandísima noche, donde brilló la magia, puro sentimiento y donde la emoción fue sentida por los que acudieron a ver SignMusicFest. Participaron de APROSOJA, María Maroto, María Diéguez y Vera que dejaron el pabellón muy alto con sus actuaciones, dando lo mejor de si mismas. Una de las cosas más bonitas y accesibles de la Lengua de Signos, es que ha aportado de una forma tan brillante, esa magia al panorama musical. Me acuerdo perfectamente cuando mi amiga Maria Maroto al acabara su actuación me dedico la canción. Recuerdo que también participó Cristina Portas, que antes estuvo en el programa de Telecinco “Got Talent”.


Fue bonito como las manos transmitían el significado de la música, de como llegaba al corazón con tan solo un gesto, de como nuestra alegría se transformaba en segundos en lágrimas unas lágrimas de felicidad por lo que veíamos y vivíamos, en definitiva de como unía la Lengua de Signos. Acabo el Festival y volvimos al punto donde anteriormente habíamos cogido el metro para volver al Hostal Vegas.

Y el domingo, me desperté, me duché y al bajar a la calle, me vino a mi corazón una tremenda alegría, era una explosión de júbilo en mi interior, estaba viendo ante mi ojos, que había una carrera que se llamaba I CARRERA POPULAR DEL CENTENARIO DEL METRO DE MADRID, pasaban por una gran Avenida, en ese momento me acordé de muchos compañeros míos que estaban disputando en Jaén el CROSS CIUDAD DE JAÉN en las inmediaciones del Hotel HO CUIDAD DE JAÉN. Fue una anécdota muy curiosa.
Luego tras abandonar el Hostal, entre a desayunar a un cafetería-churrería que había cerca y tras degustar unos exquisitos churros con sus porras o algunas tostadas en que comieron mis compañeros en La Churrería La Antigua de la calle Bravo Murillo, tomamos rumbo a visitar las afueras del campo del Real Madrid, vimos el Santiago Bernabéu desde fuera, era domingo día 3 de febrero, y curiosamente ese día jugaba contra el Álaves en Álava. Pedazo de estadio tiene el Madrid, el antiguo Chamartín, que fue un campo poco a poco engrandeciendo hasta los límites insospechados de su creación gracias a su antiguo presidente don Santiago Bernabéu.


También visitamos la Puerta de Alcalá, con unas vistas preciosas pudiendo observar el tráfico que fluía en la capital de España o el Parque del Retiro, donde podíamos ver una bella estampa mediante un gran estanque de agua, donde podíamos distinguir a patos y peces en el agua con la grata compañía de un sol radiante que nos acompañó en la mañana, en ese momento me acorde de la película de Alfonso XII ¿Dónde vas, Alfonso XIII? de Vicente Parra y Paquita Rico. Y cuando las visitas acabaron cogimos el autobús que nos esperaba en el Santiago Bernabéu, para irnos con destino a Jaén.
Luego tras abandonar el Hostal, entre a desayunar a un cafetería-churrería que había cerca y tras degustar unos exquisitos churros con sus porras o algunas tostadas en que comieron mis compañeros en La Churrería La Antigua de la calle Bravo Murillo, tomamos rumbo a visitar las afueras del campo del Real Madrid, vimos el Santiago Bernabéu desde fuera, era domingo día 3 de febrero, y curiosamente ese día jugaba contra el Alavés en Álava. Pedazo de estadio tiene el Madrid, el antiguo Chamartín, que fue un campo poco a poco engrandeciendo hasta los límites insospechados de su creación gracias a su antiguo presidente don Santiago Bernabéu.


Sin duda, volvería a vivir esta experiencia única, mágica, maravillosa e irrepetible, una y otra vez. Y como dicen en los cuentos, colorín colorado este cuento se ha acabado. Tengo que agradecer la colaboración en este capítulo de María Maroto. Espero que les haya gustado mi relato, y les haya echo recordad aquel inolvidable viaje….me marcó un antes y un después.

«No estoy triste porque acabó, estoy feliz porque ocurrió, gracias, Madrid»
— Fran Sordociego
Información recopilada y redactada por Fran sordociego





























