Soy una persona sordociega, con la particularidad de que conlleva usar la Lengua de Signos. Tengo Retinosis Pigmentaria y eso unido a mi Hipoacusia Bilateral Leve, no me impide hacer una vida totalmente normal, aunque en pequeñas excepciones necesito ayuda, para muchas personas que me conocen, pues no notan mucho mi enfermedad, porque transmito tanto que mi enfermedad desaparece de mi estado. Uno puede ser sordociego de diversas formas, pero es sólo al aceptarse a sí mismo cuando uno asume ser sordociego.

Como persona sordociega que soy, puedo decir que allá por 2013, cuando yo tenía 34 años, todo gracias a mi amiga María Maroto, ella notó que tenía problemas visuales, en el momento que hacía gestos con las manos para tratar de avisarme, se daba cuenta que no reaccionaba, pero si lo hacía con la voz si y no dudo en hacérselo saber a mi madre, a fin de que me llevara al oftalmólogo. Y tenía razón, no se equivocó, allí me valoraron como Sordoceguera nivel 3. Siempre tiene una enorme empatía hacía las personas sordociegas, con corazón humilde y una sonrisa por delante y capaz de darte unos consejos cuando más lo necesitas.


Tengo que decir que estoy muy orgulloso de serlo porque, siendo sordociego lo mejor es aceptar lo que tengo para encontrar la felicidad en esta vida. He ido al colegio, al instituto, trabajado, viajado, reído, tenido novia, practico atletismo y me llena mucho, igualmente disfruto mucho siendo miembro de la Junta Directiva de APROSOJA y ayudando a quienes los necesitan. Pero, ante todo, tengo claro que ante de ser persona sordociega soy Fran.

Una persona muy presente en mi vida tanto cuando ella tenía resto visual, como en el campo de la sordoceguera es Carmen Cañada, es socia de Aprosoja, incluso cuando mejor veía le hacia los fines de semana de guía y la llevaba a la asociación, curiosamente el destino nos ha hecho estar aún más unidos, con mi reconocimiento oficial como sordociego en julio de 2013. Pero también he conocido otras personas que me han aportado y enriquecido mi vida en este largo camino de la sordoceguera.
Siempre soy igual de vital, abierto y trato de ser amigo de mis amigos, no soy perfecto también tengo defectos. Mi problema me ha hecho reflexionar sobre qué es lo importante de la vida y eso me ha hecho más sabio, quizá algo más especial y observador. Siempre salgo adelante gracias a que lucho y se buscar soluciones, pero también, gracias a la gente que me rodea, que siempre me echa una mano desinteresada. La familia y los amigos me ayudan, me cuidan, me miman pero ¡ojo!, sin sobreprotegerme que eso me agobia bastante, en un mundo tan egoísta, es muy bonito que a mi alrededor pueda disfrutar de grandes personas como vosotros. Vamos que nunca estoy solo.


Pienso que cada día, empieza otro día, otra aventura, otra lucha, otra forma de afrontar una batalla, pero en positivo. Que todos deberíamos pensar un poco sobre la vida, sobre las cosas importantes que no valoramos, porque andamos demasiado ocupados. Querer y sentirse querido, eso es lo importante, no el dinero; el dinero no es nada, es el amor lo que nos hace felices. Creo que ahora que conocéis esta pequeña parte de mi historia, que es mi vida, podréis entender de dónde proviene mi fortaleza, capacidad de lucha, fuerza de voluntad, constancia y me permitiréis restar importancia a mis logros como persona sordociega.
Todo lo que he hecho hasta ahora puede reducirse en tres palabras: aprendizaje, enriquecimiento y experiencia de vida. Aprender de todo un poco, aprender de los errores personales, aprender a afrontar las situaciones de una manera diferente; aprender a rodearme de personas vitamina y que sumen, aprender a ser valiente, con personalidad y luchar por mis sueños; en fin, aprender a vivir feliz con lo que tengo, sin olvidar quién soy y a donde voy.


Lo que he aprendido en todos estos años es que siempre hay que decir sí. Si te proponen algo, di sí, sí y sí; cuando la gente te pregunte si quieres ir a tomar algo, aunque no te apetezca, di que sí porque, si no sales, te vas a quedar aislado y la gente se va a cansar de decirte siempre que salgas. Es importante que siempre cuenten contigo, independientemente seas sordociego o no, que te incluyan en su mundo, no que te excluyan. Una cabeza llena de miedos no tiene lugar para los sueños, con miedo no se vive. Para mí ha sido fácil la transición en la vida o mundo laboral, de lo que realizaba antes a lo que hago ahora, ya que estoy preparado gracias a la ayuda de APROSOJA, ONCE y ASOCIDE Andalucía en su momento.
Lo más bonito que he podido hasta ahora, ha sido crear y poner en marcha mi idea de Área de Personas Sordociegas e Integración de Aprosoja, enfocada en ocio, tiempo libre e integración. Todo partió de una idea personal, donde pude crear un logotipo con la ayuda de varias personas, y por supuesto también la respectiva página de Facebook, de la que tengo un buen número de seguidores, gracias a mis noticias diarias. Las personas sordociegas necesitan del ocio y tiempo libre como integrarse con la sociedad y sentirse participes. Es cierto, somos poquitos, pero soy de los que piensan que es mejor pocos de calidad humana, que muchos y que no aportan nada.


Seguro que coincidiréis conmigo en que mi experiencia no fue un problema, sino una gran oportunidad, una oportunidad para decir basta ya. A mí personalmente, mi querida familia, APROSOJA, mis amigos, me aportan mucho más de lo que ellos piensan, así que tengo que decirle a todos que gracias por estar conmigo en todos los momentos y compartir vuestro tiempo MUCHAS GRACIAS!!!
Me despido de este capítulo con una frase que estoy seguro de que muchos la entenderéis.

«Cada día, empieza otro día, otra aventura, otra lucha, otra forma de afrontar una batalla, pero en positivo»
— Fran Sordociego
Información recopilada y redactada por Fran sordociego





























